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Giedre y Egidijus en Calpe


 

Una boda costera en el corazón de Calpe.

 

De esta boda que tuve el placer de fotografiar, destacaría por encima de las imágenes, lo que fue la historia que encierra.

Todo empezó con una llamada telefónica desde Londres.

Giedre y Egidijus decidieron venir a España a celebrar su matrimonio. Vinieron en busca de un buen clima, para disfrutar de la costa del mediterraneo y lo hicieron junto a la familia más directa y mejores amigos. Una celebración muy íntima en la que participaron menos de veinte personas.

Yo solamente fotografié el día de la ceremonia, pero esto me consta que se alargó varios días más!

Desde primera hora, ya empecé a notar las buenas vibraciones. llegué al chalet donde se celebraría por la noche la cena y el baile y allí tenía ya a “mis chicos” pegándose un buen almuerzo a base de gambas y cervezas… se auguraba un buen día!

 

 

De allí nos fuimos a Calpe, disfrutamos de un largo paseo entre sus calles para terminar en la costa “chapoteando” por la orilla de la playa.

Luego al barco que Agne nos tenía reservado para navegar por toda la costa y disfrutar de las vistas del puerto y del peñón desde dentro del mar, vamos, una delicia.

Más tarde regresamos de nuevo a la orilla de la playa, justo al atardecer, donde finalmente Giedre y Egidijus se dieron sus votos y se prometieron en matrimonio. Una ceremonia íntima cargada de sentimiento y arropados en todo momento por sus familias.

Y de nuevo, vuelta al chalet por la noche. Cena, brindis, fuegos artificiales, tarta, regalos, música y mucha fiesta!

Para mi fue una de esas bodas en las que terminas siendo un invitado más, muy integrado y arropado por todos y disfrutando al máximo del trabajo, con lo que las imágenes acaban teniendo un plus extra de emotividad “contagiada”

Y todo esto, fue posible gracias a Agne la mejor amiga de Giedre, la persona que se encargo de organizar TODO el evento desde Londres. una bellísima persona a la que tengo que agradecer que contara conmigo para ese día tan especial para ellos.

Y si de normal, este tipo de acciones ya son dignas de agradecer, en este caso aún lo es más, ya que la boda estaba prevista para un día el cual yo tenía reservado y finalmente decidieron cambiar el día de la ceremonia para que pudiese estar allí.

Esas cosas no se olvidan NUNCA y solo me queda decir GRACIAS!

 

 

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